Hace poco me llegaron varios catálogos de diversos fabricantes de ropa de montaña y demás. Entre ellos estaba el de Accapi, que es una firma que se dedica a hacer ropa interior térmica principalmente (gallumbos y marianos con diseños molones en diversos materiales, vamos). Había otro folleto de la misma casa que pasé por alto, pero que en un rato en que estaba aburrido como una ostra me puse a hojear.
Con explicaciones supuestamente científicas se intentaba vender un presunto producto revolucionario. A saber, fundas para botellas de agua. Pero estas no eran unas fundas normales, no se vaya usted a pensar, sino que estaban confeccionadas con un material que emitía contínuamente fotones de la banda infrarroja al líquido que contenía la botella (que por lo normal debería ser agua).
Según esta gente, tales emisiones hacían que los grupos de moleculas de agua se disgregaran de tal forma que al ingerirlas el afortunado poseedor del invento, eran mucho mejor asimiladas por sus sedientas células.
Todo muy científico, todo muy revolucionario, todo muy novedoso. Pues va a ser que ni lo uno, ni lo otro, ni lo pototo. Se trata de otra engañifa pseudocientífica del calibre del agua magnética que tanto furor causó hace no muchos años con el desembarco de las teletiendas.
Una pequeña búsqueda me ha llevado a la página de Stephen Lower, un químico canadiense jubilado que mantiene un excelente registro de negocios que nos venden agua corriente bajo diversos camelos pseudocientíficos.
Respecto a las aguas fotónicas comenta:
Por supuesto, la fantástica fibra Nexus (que es nombre con el que bautizan el tejido para las fundas esas) no solo enriquece el agua, pues utilizada en el corte de uno de esos esquijamas modernos con los que pareces un PowerRanger enriquecerá tu organismo, elevará tu rendimiento, y te hará mejor persona.
ClusterWorld. Photonizer. Nexus. Todo la misma mierda. Echaos la mano a la cartera; nos quieren tangar (otra vez).
Actualización (18/2/08) | me escribe Stephen Lower:
Con explicaciones supuestamente científicas se intentaba vender un presunto producto revolucionario. A saber, fundas para botellas de agua. Pero estas no eran unas fundas normales, no se vaya usted a pensar, sino que estaban confeccionadas con un material que emitía contínuamente fotones de la banda infrarroja al líquido que contenía la botella (que por lo normal debería ser agua).
Según esta gente, tales emisiones hacían que los grupos de moleculas de agua se disgregaran de tal forma que al ingerirlas el afortunado poseedor del invento, eran mucho mejor asimiladas por sus sedientas células.
Todo muy científico, todo muy revolucionario, todo muy novedoso. Pues va a ser que ni lo uno, ni lo otro, ni lo pototo. Se trata de otra engañifa pseudocientífica del calibre del agua magnética que tanto furor causó hace no muchos años con el desembarco de las teletiendas.
Una pequeña búsqueda me ha llevado a la página de Stephen Lower, un químico canadiense jubilado que mantiene un excelente registro de negocios que nos venden agua corriente bajo diversos camelos pseudocientíficos.
Respecto a las aguas fotónicas comenta:
Fantasías de Infrarrojos Lejanos. Hay cientos de sitios que ofrecen productos que aseguran producir radiación "infrarroja-lejana", y todas esas publicidades son ciertas: todo cuerpo a una temperatura por encima del cero absuluto emite infrarrojos-lejanos; lo que el lego científico no tiene en cuenta es que tan solo se trata de otra palabra para definir el "calor". Pero cualquier presunción relacionada con insólitas cualidades curativas o beneficiosas para la salud que derivan de esta radiación no son más que patrañas pseudocientíficas.Es decir, la funda esta genera infrarrojos de onda lejana, que no son otra cosa que ¡calor! Despejada la incógnita y desbrozada toda la jerga pseudocientífica que aparece en la página del Photonizer ese, ¿qué nos queda? Pues bien poco, porque el rollo ese de los clusters de moléculas también se cae por sí solo.
[...] Aseguran que pueden convertir [las moléculas de] agua en agrupaciones que pueden ser más grandes o pequeñas, o con forma hexagonal, lo que les permite publicitar una "hidratación celular" y limpieza de "toxinas" de tu cuerpo.Es decir, más chorradas. Chorradas que esponsorizan a alpinistas de renombre (¡eh, está Sebastián Álvaro!) pero que no dejan de ser charlatanerías para colarnos el último invento. Solo que ni es siquiera un invento, ni tan siquiera es nuevo. Como sucede habitualmente con los vendedores de bulos, sus fantasías se van reciclando, evolucionando en las formas; más bonitas, con gráficos 3D y jerga ininteligible que nos hacen dudar a los que no tenemos formación científica alguna (carencia que debemos compensar con un espíritu crítico siempre alerta ante engañifas como ésta).
El hecho es que todos estos argumentos carecen del más minimo apoyo de las comunidades científicas de la química, bioquímica o fisiología, ni son tan siquiera sujeto de debate alguno. Los únicos sitios donde vas a encontrarte con semejantes argumentos son libros (y páginas web) que pretenden promocionar estos productos a los bastante crédulos clientes del mercado de la salud "alternativa" y los "suplementos dietéticos"
Por supuesto, la fantástica fibra Nexus (que es nombre con el que bautizan el tejido para las fundas esas) no solo enriquece el agua, pues utilizada en el corte de uno de esos esquijamas modernos con los que pareces un PowerRanger enriquecerá tu organismo, elevará tu rendimiento, y te hará mejor persona.
ClusterWorld. Photonizer. Nexus. Todo la misma mierda. Echaos la mano a la cartera; nos quieren tangar (otra vez).
Actualización (18/2/08) | me escribe Stephen Lower:
Sospecho que gran parte del atractivo de la pseudociencia y la charlatanería radica en el hecho de que aportan respuestas simplistas que hacen que gente sin formación científica tenga una sesación ilusoria de control y compresión de un mundo que perciben extraordinariamente complejo de un modo abrumador. El bajo perfil de la cultura y la educación científica norteamericana, que desvirtúa el pensamiento crítico, no hace más que alentar campañas comerciales y charlatanerías de los más diversos pelajes. Especialmente atroces resultan aquellos que predican a personas que están pasando por algún truma emocional o enfermedad terminal.
En contraste con la débil evidencia de la eficacia de la gran mayoría de remedios "alternativos", existe una abundante evidencia documentada de los benificios de practicar ejercicio con regularidad, tomar una dieta equilibrada, librarnos del estrés, y la participar en cualquier tipo de actividades creativas, sociales o simplemente enriquecedoras. Por desgracia, a la mayoría de intereses comerciales les conviene tener a la gente creyendo que es más fácil tomar simplemente cualquier tipo de poción mágica.
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